Puede que el título de esta entrada no sea del todo correcto gramaticalmente hablando, pero expresa muy bien el sentido de esta breve entrada.

Hay gente que llega la tarde y no sabe que hacer. Si, creedme, existe esa gente. Se sientan en el sofa de casa a ver la televisión mientras se quejan de calor o del trabajo … o no. Me da igual. Pero existen.

A otros nos da por apuntarnos a un montón de actividades más o menos productivas des del punto de vista utilitarista de nuestra sociedad. Este año escolar que ya ha terminado me he apuntado a varias: biodanza, relajacio y meditación y costura. Actividades que con el calor llegan a su fin y que si todo sigue igual retomare en septiembre/octubre. Añadiré como minímo una actividad nocturna. Ya os contaré.

Ahora hay que buscarse las distracciones de otras formas.

En un bar con amigos puede que acabes haciendo “pompones” para decorar una fiesta de jubilación. O simplemente mirando mientras comentas la idoneidad de la actividad.

Otra tarde acabas sacando la máquina de coser la terraza y perpetrando la última costura a lo aprendido en el taller.

Que a gusto se esta en una terrazita particular con una infusión bien fresquita con hielo y una buena amiga. Como costureras no nos ganaremos la vida pero hemos perdido el miedo a cortar y coser.

Y si no hay terraza, ni bar siempre está mi mesa, la compañía de los bichos de la casa y el ganchillo.

O un libro.

O varios. 


Lo veis, no puedo entrar en la biblioteca sin llevarme màs libros de los que probablemente pueda leer en un mes. Y no es que no pueda leer cinco libros en un mes sino que tambièn ganchilleo y comparto rato con amigos hacedores de pompones.

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