Vuelvo al blog después de unos días desaparecida. Se han juntado varias circunstancias que me han desconcentrado y alejado de mis rutinas. He de retomarlas y/o construir nuevas, ya os iré contando.

Ademàs se ha celebrado el Festival de Cinema de Cardedeu, Cardoterror.

Foto de grupo realizada por Marta Arteaga:

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Foto de Marta Arteaga

Foto del Esbarjo, local donde se pasan las películas:

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La semana anterior al festival Cardoterror empecé una nueva actividad física: clases de hapkido en el pavellón de Cardedeu. Pero algunos problemillas han hecho que tengamos que parar las clases y estamos a la espera de la legalización de la asociación Hapkido Cardedeu para retomar las clases.

Durante la semana del festival – aunque dure quatro días los organizadores estan a full toda la semana – no he salido a caminar y al detenerse las clases de hapkido mi actividad fisica se ha limitado a mis estiramientos matinales.

Esto quiere decir que cuando fuí el jueves caminando al pueblo nada me respondía bien y acabé agotada. Aunque creo que en algo debió influir el haber cogido un resfriado brutal. Estuve la semana del festival con dolor de cuello y esta semana pasada ya tenía todo lo que implica un resfriado.

En fin … ya sabeis, lo que viene a ser un trancazo.

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Este fin se semana pues quería volver a salir, caminar y recuperar buenas costumbres. El sábado fue imposible, el desagüe de casa impuso su voluntad. Pero el domingo nada nos iba a impedir salir. Ni siquiera la persistente niebla llorona.

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Salimos con los vecinos un par de horitas bien buenas. Charleta, alguna seta y mucha humedad.

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Pero la temperatura era agradable y se llevaba bien el poquito esfuerzo que nos pedía.

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Otoño es una época increible y el bosque está estupendo. Pude hacer estas fotillos tan chulas de todo tipo de hongos y moho.

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Las telarañas habituales eran una maravilla de encaje a las que la fotografía no hace justicia.

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También cogimos alguna seta aunque aún le falta más humedad y que baje un pelín la temperatura. Lo que más había era corros de pampas, cualbras o lloras y lo que se conoce como apagallums o palometas (Macrolepiota procera).

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Todas esas redonditas blancas que se ven en el suelo son estas setas que pueden llegar a hacer 30 cms de diametro.

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Un buen paseo que abrió el hambre y nos conectó de nuevo con el bosque.

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Admirando la magnitud de la vida