Hace un par de sábados apetecía mucho comer pescado. Pero no pescado frito … con el calor que eso da, la sarten, el aceite … bff solo de pensar en ello ya se pone una a sudar.

El otro dia se nos escapo nuestro amiguito Sebas (os colgué un video de la intentona de un tercer escape) y ya os conté que estuvimos haciendo limpieza de revistas del mueble de los libros de cocina.

En esa pasión destructora de revistas que te atrapa en esos momentos y te empuja a rebuscar en ellas algo que salvar, encontramos una receta interesante. Una especie de mezcla entre tartar y ceviche de sardinas. La receta original es para hacer un tartar de sardinas con cebolla roja. Pero una es pelin despistadilla y cuando estábamos en el supermercado que todos tenemos de referencia no recordaba de la receta ni la mitad. Creo que en el momento de escoger los ingredientes solo me acorde de las sardinas. Pero no había. Sin embargo las ganas de comer pescado seguían ahí y vimos boquerones, lubinas, salmon …

Ya os conté que compramos unas lubinas muy grandes y que dos de ellas hechas a la sal sirvieron para estrenar nuestros nuevos platos de cerámica de Breda.

Los boquerones sirvieron para realizar esta especie de tartar.

Usamos :

Un kilo de boquerones que Buho Gris y su madre limpiaron para dejarlos sin cabeza, tripa ni espinas. Estupenda y agotadora labor.

Un par de cebollas tiernas

Un pimiento rojo

Tomate cortado pequeño

Un limon (o dos según el gusto de cada casa)

Cebollino picado

Pocos ingredientes para una receta fresquita y buena.

La cebolla la picamos con el robot de cocina que mi prima tuvo a bien regalarnos. El mejor regalo que nos podian hacer. Le estamos sacando mucho provecho.

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El pimiento se me ocurrió que podriamos pelarlo para que no repitiera tanto. El pimiento tiene un sabor que suele dominar en los platos donde esta presente.
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La peladura del limon picada bien pequeña.
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Los boquerones los cortamos a pedazos de bocado. De bocado pequeño.
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En un bol mezclamos todos los ingredientes y aliñamos con el jugo del limon, aceite, sal y pimienta. Lo ponemos un rato en la nevera, queriamos un plato fresquito y despues de tanto limpiar pescado lo que venia de gusto era una cerveza para el descanso del chef con unas patatitas fritas y unas olivas.
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Lo servimos acompañado de ensalada cortada fina.

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