Inicio

Manualidades: bolsita amarilla

Deja un comentario

Gracias a un cambio laboral ahora tengo más tiempo. Entre otras cosas ya no me levanto a la salida del sol y puedo disfrutar de actividades no laborales.

Para empezar el viernes pasado fui a mi primera clase de yoga. Hacía muchos años que quería hacer yoga y por fin he podido probar una clase. Y mira, me ha gustado. Lástima que por las épocas que estamos ya solo queda el próximo viernes de clase y me tendré que esperar a septiembre. Pero más vale poco que nada.

He sido muy ambiciosa; y feliz de verme con horas para llenar por mi misma me he apuntado a dos cursos MOOC de la plataforma EDX. Des de que empecé con estos cursos solo he terminado uno. Deseadme suerte con dos a la vez y con el montón de horarios que he de cumplir en agosto y llevando coche. Para los que me conoceis ya sabeis que lo de conducir ya es todo un reto para mi.

Otra de las cosas que ya se estan beneficiando de este “relajamiento” son lo que yo englobo en el apartado “manualidades”. Tengo varios proyectos aunque como ya sabeis que soy rápida en pensar y lenta en actuar veremos como acaba. No quiero decir nada que luego todo lo dejo a medias. Mejor voy haciendo y os voy contando mis progresos.

De momento, con el calor, ganchillo con hilos de algodón.

image

Y lo primero que he hecho es una bolsa que he preparado para regalar a una amiga. Una amiga de esas a las que se ha de mimar porque como ella hay pocas.

image

La verdad es que no era optimista respecto a la labor. Cogí el hilo para aprender a trabajar en redondo y practicar los aumentos.

image

Al final me salió una bolsita bien chula, como veis cabe un peluche con amplitud. Le puse un hilo trenzado para cerrarla y la empaqueté.

image

Lista para regalar.

image

Disculpad que se vean tanto las marcas de agua … estoy trabajando con una aplicación específica para mobil y aún estoy aprendiendo a usarla.

Admirando la magnitud de la vida

Cocinando: Tartar de boquerones

Deja un comentario

Hace un par de sábados apetecía mucho comer pescado. Pero no pescado frito … con el calor que eso da, la sarten, el aceite … bff solo de pensar en ello ya se pone una a sudar.

El otro dia se nos escapo nuestro amiguito Sebas (os colgué un video de la intentona de un tercer escape) y ya os conté que estuvimos haciendo limpieza de revistas del mueble de los libros de cocina.

En esa pasión destructora de revistas que te atrapa en esos momentos y te empuja a rebuscar en ellas algo que salvar, encontramos una receta interesante. Una especie de mezcla entre tartar y ceviche de sardinas. La receta original es para hacer un tartar de sardinas con cebolla roja. Pero una es pelin despistadilla y cuando estábamos en el supermercado que todos tenemos de referencia no recordaba de la receta ni la mitad. Creo que en el momento de escoger los ingredientes solo me acorde de las sardinas. Pero no había. Sin embargo las ganas de comer pescado seguían ahí y vimos boquerones, lubinas, salmon …

Ya os conté que compramos unas lubinas muy grandes y que dos de ellas hechas a la sal sirvieron para estrenar nuestros nuevos platos de cerámica de Breda.

Los boquerones sirvieron para realizar esta especie de tartar.

Usamos :

Un kilo de boquerones que Buho Gris y su madre limpiaron para dejarlos sin cabeza, tripa ni espinas. Estupenda y agotadora labor.

Un par de cebollas tiernas

Un pimiento rojo

Tomate cortado pequeño

Un limon (o dos según el gusto de cada casa)

Cebollino picado

Pocos ingredientes para una receta fresquita y buena.

La cebolla la picamos con el robot de cocina que mi prima tuvo a bien regalarnos. El mejor regalo que nos podian hacer. Le estamos sacando mucho provecho.

image

El pimiento se me ocurrió que podriamos pelarlo para que no repitiera tanto. El pimiento tiene un sabor que suele dominar en los platos donde esta presente.
image

La peladura del limon picada bien pequeña.
image

Los boquerones los cortamos a pedazos de bocado. De bocado pequeño.
image

En un bol mezclamos todos los ingredientes y aliñamos con el jugo del limon, aceite, sal y pimienta. Lo ponemos un rato en la nevera, queriamos un plato fresquito y despues de tanto limpiar pescado lo que venia de gusto era una cerveza para el descanso del chef con unas patatitas fritas y unas olivas.
image

Lo servimos acompañado de ensalada cortada fina.

Bichos: Sebas el escapista

Deja un comentario

Como ya sabeis hace un par de semanas (o tres que con la de cosas que han pasado en nuestras vidas pierdo casi la noción del tiempo) adoptamos un ratoncillo. Salvado de la boca de una gata insistente lo metimos en una caja de carton y luego le apañamos una casita con un par de cosillas que encontramos en nuestro trastero habitual.

Pero esa casita era arriesgada así que le compramos una mas adecuada, tamaño ratoncillo y con todos los cachibaches necesarios para la vida comoda y relajada de un raton.

Una jaula de plastico transparente, con una tapa adaptada para transporte, su rueda para distraerse, difusor de agua y una especie de bol apropiado para la comida. Tambien compramos comida para meses y una especie de material de madera prensada para el suelo. Un material que cuando se moja absorbe la humedad y se convierte en polvo o serrín. Muy practico, de precio asequible y muchisimo mas higienico que los trocitos de papel de cocina.

Pero Sebas ha hecho suyo la vieja frase que la primera idea del prisionero ha de ser escaparse y la mañana siguiente de la compra de la jaula habia roto la tela de alambre del techo de la casa y habia huido. Un pequeño agujerito fue su punto de escape.

Buho Gris preparo la nueva casa, el agua, la comida, el relleno del suelo … y lo buscó. Movió todos los muebles y lo encontró bajo el armario de los muebles de cocina.

He de deciros algo, gracias a Sebas el escapista hicimos limpieza del mueble donde habia multitud de trastos ( un coche teledirigido que hacia años que no funcionaba ), polvorientas instrucciones de eletrodomésticos que ya no tenemos y muchas revistas de cocina a cual mas vieja.

En nuestra nueva politica de menos es mejor las revistas pasaron a mejor vida. De unas 15 o 20 he salvado unas 8 bolsas de dossier con dos recetas cada una. El resto al contenedor del reciclaje. Los libros se guardaron en una bolsa de deporte y los subimos al trastero. Asi que ahora tenemos los libros justos y necesarios para nuestro dia a dia. Obivamente los otros libros pasaran a formar parte de ese fondo de libreria sin fin y quizás en 10 años los recuperemos. Quien sabe!

El caso es que Buho Gris atrapó a Sebas el escapista y lo metio en su casita nueva. Y lo primero que hizo fue irse por dos agujeros que a primera vista no ofrecían problemas. Pero claro, cuando quien diseña estas jaulas piensa en bichillos domésticos no piensa en ratones de campo. Piensa en hamsters bastante menos aficionados a escaparse que los ratones de campo y algo más grandes.

Asi que fue una mañana bastante distraida. Al final consiguió meterlo dentro y que se quedara y esta fue la respuesta del amigo Sebas. Buscar una nueva manera de huir.

 

 

De paseo: Breda

Deja un comentario

De repente nos hemos dado cuenta que la mejor manera de comer menos es servir la comida en platos pequeños. Lo hemos aprendido de la Residencia de Vilalba donde pasa el dia la madre de Buho Gris. Nos cuenta que la comida se sirve en platos pequeños. Desde que come allí está más esbelta así que nos reunimos con nosotros mismos y tomamos la decisión. Platos más pequeños.

A mi me gustan mucho los platos de cerámica. En casa siempre aprovechábamos las vacaciones estivales para ir un dia a La Bisbal y muchas tardes paseábamos por las fascinantes tiendas de cerámica de Sant Antoni de Calonge. Siempre comprábamos alguno de los platos sueltos, esos típicos sobrantes que ponen las tiendas en oferta.

Y Buho Gris es aficionado a la cerámica de Naval de cuyas fábricas es la vajilla del Pirineo. De color marrón oscuro con dos franjas amarillas.

A donde ninguno de los dos habíamos ido era a Breda. También tienen una tradición ceramista muy arraigada y, sinceramente, nos cae más cerca de casa.

Así que este domingo desafiando al infernal calor fuimos para allá. Y descubrimos una tienda maravillosa: Terraforta.

image

La encontrareis en la carretera principal a la salida del pueblo. Es una delicia de tienda.

image

Os muestro algunas fotos.

image

Tenían una sala en plan exposición de lo que solían ser los utensilios de cerámica en la cocina.

image

image

También se puede observar el antiguo horno donde se cocían las piezas.

image

image

Este fin de semana celebran los 35 años de la tienda. Si os interesa y estais leyendo esto a tiempo podeis ir, harán una visita guiada a la casa.

image

Nos compramos 5 platos sencillos a muy buen precio. Y no caí en la tentación de comprarme ninguna chuchería tipo miniatura o figurita acumulapolvo.

Ya que estábamos en Breda le dimos una miradita a la calle que nos llevaba hasta el lugar donde habíamos dejado el coche. El calor no invitaba a pasear más. Nos queda pendiente una visita más a fondo cuando acabe el verano.

image

Para celebrar la compra preparamos, ya en casa – duchados después del trayecto en coche bajo el achicharrante calor – un plato de lujo. Lubina a la sal.

image

No son muy muy pequeños. Son platos para una ración justa. Un montón de jugosa carne de lubina, estupenda en su punto justo de sal y cocción. Y una refrescante ensalada de pepino, tomate y cebolla.

Admirando la magnitud de la vida