El siglo pasado, vamos, en los 80s, mi madre y mi tía montaron una tienda en casa de mis abuelos. Hoy día no solo no existe la tienda sino que donde estaba la casa, de planta única con terrado, hay una calle. La calle Can Bruixa en Les Corts.

A qué viene este retazo de mi historía personal? A que la tienda era de lanas. En aquellos años se puso de moda, como ahora, el punto de media. Mi madre y mi tía que eran aficionadas abrieron una tienda. Como otras muchas personas claro. Luego la vida fue por otros derroteros y tras años de languidecer mi madre, que ya la llevaba a solas, la cerró. Nos quedaron un montón de lanas, un poco de odio al punto de media y un pesar silencioso de algo que no pudo ser.

Hoy día vuelve a estar de moda aunque lo llaman tricotar. Que, siendo realistas, es un nombre mucho más adecuado. Las manualidades están de nuevo de moda: tricotar o hacer punto de media, hacer ganchillo, trabajar con fieltro … Y muchas mas técnicas que nos llegan, como muchas otras cosas, de la cultura anglosajona. No es que la cultura mediterránea no hiciera estas cosas es que tenemos otros modos de distraernos quizás algo más … exteriores. El clima más oscuro y frío lleva más a distracciones introspectivas, de salón de costura. Tampoco teníamos tiempo, no digo nada exagerado si afirmo que nuestros horarios de trabajo imposibilitan mucho, en general, el “haztelo tu mismo”. Es más fácil comprarlo hecho. O bueno, así es como lo veo yo.

Pero supongo que en el fondo a todos nos gusta lucir algo hecho con nuestras manos. O mostrarlo a nuestras amistades. No en vano hay tiendas en Barcelona que han tenido suerte o que supieron ir modificándose con el tiempo, adaptándose a las demandas de las clientas y son ahora locales de referencia.

En mi caso abandoné el punto de media al llegar a la adolescencia, ya queda lejos en el tiempo, y el ganchillo al advertir cierto dolor en las articulaciones. Pasaron los años y hace unos pocos pensé que era momento de retomar aquella distracción que me ofrecían las “labores”. Qué mejor cuando ves una serie en la pantalla que tricotar distraidamente una bufanda? Qué mejor ánimo que ver que poco a poco va volviendo a la memoria el ritmo y el gusto por el tacto de la lana y el click click de las agujas?

Los años pasan y descubro que internet es una mina y hay un montón de posibilidades de hallar patrones, videos, tiendas virtuales, fotografías, blogs y foros dedicados a lo que antaño se le daba el nombre de “labores de señora”. Tengo por casa una pequeña enciclopedia editada por DMC que es una joya. Un día le dedicaré una entrada.

Me subí a la buhardilla de casa y entre todos los trastos de mi padre estaban las cajas de las lanas, agujas, revistas, ganchillos y todo lo necesario (incluidas cremalleras) para hacer de todo durante bastante años. Eran los sobrantes de la tienda.

Eso fue hace dos años. Como siempre que me propongo algo tardo mi tiempo no solo en ponerme a ello sino en acabarlo.

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Hoy os muestro la primera bufanda de la nueva época del tricot. Tiene algunos defectillos pero considerando que hacía mas de 25 años que no cogía unas agujas no está nada mal.

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