Después de la vorágine de entradas dedicadas al Cardoterror, volvemos a nuestros contenidos habituales. Bueno, no tengo contenidos habituales pero si acostumbrados.

Que mejor que volver a la normalidad con una entrada sobre cocina … aunque sigue estando ambientada en el Cardoterror.

Lo que se acuño como bikifel fue la tarde-noche del viernes en el Cardoterror. Una palabra que mezcla bikini con falafel. Os lo cuento.

Todos los años este humilde festival acaba con sus organizadores rebentados de cansancio y con el estomago al revés por culpa del exceso de cervezas frías tomadas de pie, directamente de la lata y las comidas escasas, breves, rápidas y las más de las veces entre peli y peli.

Pero este año, o mejor dicho, ya al final de la edición de año pasado alguien tuvo la idea de traer unas sandwicheras y hacer bikinis. De hecho ese alguien pretendía sacar unos eurillos más de recaudación para cubrir los gastos de organización que son muchos e ineludibles.

Así que, reunión tras reunión, se ha abordado el tema con más o menos entusiasmo. Pero a dos semanas del inicio del festival la cosa adquirió un cariz de seriedad. No podemos ofrecerlos libremente a la venta pues un festival no es un establecimientos de comida por mucha palomita que vendamos, pero si podemos hacerlos para nosotros.

Si, eso si. Y de paso podemos cenar de forma decente sin abandonar el campamento algo calentito. Se habría agradecido el año pasado cuando, en la emisión de “Human Centípede” la temperatura ambiente se desplomó de forma alarmante. Y un cafetito. Hay para hacer un te con leche?

Este año pues hemos contado con un par de sandwicheras y una máquina de café. Al menos no nos quedaríamos dormidos sentados en la escaleras del Esbarjo. Pero echo a faltar el te … es que a mi el café … y cafeinado … como que no.

Sin embargo no solo de bikinis vive el cinéfilo, ni de frankfurts que es lo que comimos en el Cryptshow porque había uno a tiro de piedra. Además así no te perdías ni un minuto de las conversaciones de bar.

Buho Gris y yo decidimos aprovechar una harina o mejor dicho, preparado para falafel que apareció el año pasado tras la reunión de San Esteban en mi casa. Como os dije el otro día, no hay como tener una familia variada para descubrir productos nuevos y vegetarianos.

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Que es el falafel? El falafel es una comida típica del medio oriente que consiste en unas bolitas o mini hamburguesas de harina de garbanzo o habas, frita. Se come como acompañamiento del hummus o en bocadillo con el típico pan de pita. Deliciosos. Siempre me ha gustado y ahora que se que son fáciles de hacer no dudaré en prepararlas a menudo. Aunque las recetas que he visto por ahí no incluyen los garbanzos cocidos sino secos previamente puestos en remojo durante las típicas 24 horas. Tendré que probarlo, ya os contaré. De momento os cuento como fue la experiencia de ese día.

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Usando el preparado y añadiendo un pote entero de garbanzos cocidos porque con aquello no llegaba ni a un mordisco de gnomo, preparamos masa para un montón de bolitas de falafel. Y ni cortos ni perezosos allí estábamos el viernes, antes de ir al Esbarjo, friendo en nuestra fabulosa olla de aceite de girasol las bolitas. O bolas, que su tamaño era considerable.

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Sentaron de maravilla y, junto con un bikini o un bocata frío, fue la cena de la mayoría de los organizadores esa noche. Eso si, había que subir a la sala de proyección para conseguir una. Las escaleras eran condición sine qua non. Y no caerse claro, que menudo peligro tienen esas escaleras!

 

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