Como ayer refrescó algo y hacía días que el perro no veía mundo, o mejor dicho, monte, salimos a caminar.

Mi idea era sencilla, subir hasta la iglesia de Sant Esteve del Coll y volver a casa. Pero una vez llegados allí el aire no era bochornoso y el perro estaba emocionado así que seguimos andando y subimos a la Torrasa.

Antes hice una foto de la vista des de allí. El día no era claro y según prometía por la tarde llovió. Pero con todo es una buena vista. Las casas que se ven en segundo término son las del pueblo de Cardedeu.

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