Este domingo vinieron a comer unos amigos que conocemos des de hace la friolera de 11 años. Justo cuando empezaban a salir juntos. Este mes de septiembre se casan. Vamos, que nos toca ir de boda. A mi me gustan las bodas pero a Buho Gris … eso es otro tema. Pero hay amigos por los que dejas el mundo a un lado y haces lo que sea. Como ir de boda.

Ya hablaremos de eso cuando toque.

Estuvimos pensando varios menús, nos atraía hacer una receta de pies de cerdo que aprendimos viendo la Pera Limonera. No os la he contado? Fallo mío, recordádmelo porque tengo fotos ya que la hicimos no hace mucho.

Al fin pensé en un menú algo menos caluroso, unos pies de cerdo con su gelatina y todo se potente sabor en plena canícula del mes de agosto no era algo en lo que quería verme metida. Así que propuse a Buho Gris una fideuá de setas y conejo al horno con un fondo de ajedrea.

Al final hicimos un rissotto no muy rissotto y el Conejo al estilo de Essex que Jamie Oliver nos muestra en su serie “Jamie at home”. Aunque nosotros, fieles a nuestra manía de no hacer exactamente las recetas como se nos proponen hicimos algunos cambios.

Como eramos cuatro compramos dos conejos. Los troceamos y emocionados los deshuesamos salvo las patas delanteras ya que la paletilla complica bastante la labor. Tenemos ahora dos esqueletos de conejo en el congelador listos para el día que queramos roer huesitos, se ponen al horno un rato y deliciosos. A quién no le gusta de tanto en tanto roer algo? Quién no se pirra por las puntitas de las alas del pollo bien crujientes? Todo el interior, salvo el hígado, fue para el perro: frititos con el jugo de cocer el conejo y algo de aceite y sal mezclado con su pienso. Supongo que era delicioso, para el paladar de un perro, porque no dejó ni la habitual muestra.

Para preparar la receta para 4 personas, ávidas de comer carne sin grasa, necesitamos:

Dos conejos troceados en pedazos de dos bocados, a poder ser deshuesado.

Hierbas para asar el conejo

Para el rebozado:

Harina

Pan rallado

Tomillo

Queso parmesano rallado

Aceite para freir.

 

Pusimos en nuestra querida bandeja de horno de la madre de Buho Gris, una Le Creuset que es una maravilla, una base de ajedrea. Se puede hacer con ramas de romero, la ajedrea tiene un sabor más suave. Colocamos los pedazos de conejo encima, le ponemos medio dedo de agua, un chorro de aceite y salpimentamos.

Lo dejamos en el horno a unos 180º durante hora y media más o menos. Como cada horno es un mundo para saber si el conejo esta listo la carne se ha de separar del hueso. Si los habéis deshuesado como nosotros os habrá quedado la pata delantera con su hueso, ahí podréis mirar si la carne ya está cocinada.

Una vez preparado el conejo lo dejamos enfriar un poquito, más que nada para evitarnos escaldarnos los dedos.

Ahora el proceso es el habitual en todo rebozado. Primero pasamos por harina, luego huevo batido y por último en una mezcla de pan rallado, queso parmesano rallado y tomillo sin tronquitos. En esta ultima fase aseguraros de que queda bien impregnado.

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Disponemos los trozos en una bandeja y los guardamos en la nevera un ratito, para que el rebozado coja bien.

Con lo que sobró de huevo y mezcla de pan, queso y tomillo hicimos una pastita y luego preparamos unas masitas. En un pueblo de Aragon, Daniel Yranzo nos enseñó en el episodio de los pies de cerdo rebozados (si, recuerdo que lo tengo pendiente) que a estas masitas se las llama monfonflos. Hay otras versiones. De nombre quiero decir.

Una vez hechas, ala, a la nevera con el conejo.

Lo freímos en el último momento, bueno cuando el arroz estaba reposando, para no comerlo ni frío del todo ni demasiado caliente. Ponemos abundante aceite en una cazuela honda, nosotros usamos la olla a presión pequeña, y lo dejamos calentar hasta que está casi humeando. Luego vamos friendo los trozos. Tenemos una nueva cosa, eh … herramienta, en la cocina: una araña. Fabuloso para ir recogiendo las frituras y que buena parte del aceite se una al que queda en la olla y no encharque el papel absorbente.

Tras un rato sudando y friendo los trozos y los monfonflos el arroz ya estaba reposado y lo pusimos todo listo para comer junto con una ensalada de tomate y albahaca del huerto.

Estaba bueno. Os aviso, si queréis hacerlo ponedle poco pan rallado, el mínimo necesario, y mucho tomillo. La verdad, vale que el tomillo tiene un sabor muy sutil pero hombre, algo más de sabor “a campo” se habría agradecido.

 Jamie Oliver lo acompaña con limón, es un obseso del limón (y del aceite de oliva ya que estamos) pero hay que darle la razón. En caliente no hacia falta pero cuando se enfriaron bien descubrimos que el limón reblandece algo la carne. Recordad que el conejo es una carne sin pizca de grasa, buena para dietas aunque aquí va frita, y algo reseca.

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Tuvo más éxito que el arroz aunque estaba delicioso con su profundo sabor a otoño. Pero es que el rissotto de setas es un viejo conocido y esto era novedoso.

Por cierto, antes de hacer una receta de conejo aseguraros que vuestros invitados no tienen uno de mascota. Nosotros nos olvidamos de Tula, lo cual provocó algunas risas y cierta incomodidad por nuestra parte una vez sentados a la mesa. Nada grave.

 

Entrada especial para Nieves, espero que la pruebes. Ya me contarás.

 

 

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