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Foto: tarde de lluvia

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Me gustan las nubes.

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Siempre he hecho fotos de nubes, me estiraba en la arena de la playa y me dedicaba a hacer fotos. O puestas de sol entre las nubes, con aquellos cielos rojizos que el calor nos regala en verano. Me gastaba bastante dinero en esas fotos, en aquellos tiempos en que cada foto eran pesetas en revelado.

Esta es la ventaja de las cámaras digitales, puedes dedicarte a hacer fotos sin descanso, no tendrás que pagar para verlas.

También me gustan los días de lluvia, especialmente si no tengo que salir a la calle para ir a trabajar evitando mojarme la ropa.

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Ayer por la tarde llovió.

Este es un verano atípico, ya lo avisaron a mediados de mayo, el calor se haría de rogar. Por mi parte como si se larga con viento fresco, nunca mejor dicho. No me gusta el calor. Cierto, no me apasiona el frío … pero el calor mucho menos.

 El caso es que, dado que mis fans gustan de blogs con fotos, ahí van unas de la tarde de ayer. No soy muy buena fotógrafa, lo compenso con la ilusión que me hace mirarlas e incluso enseñarlas.

No se si se aprecia, pero ayer cayó una cortina de agua más propia de otoño. Luego la noche era clara, como vista a través de las ventanas recién limpiadas, con un ambiente fresco y  vigorizante.

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Disfrútalas Mm.

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Cocinando: arroz con sobrasada y alcachofas

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Junto con los rollitos de pies de cerdo crujientes decidimos hacer otro plato de “La Pera Limonera”. En sus viajes por la geografía aragonesa el programa “La Repera” nos muestra empresas u obradores relacionados con la gastronomía de la población que visitan. En la provincia de Huesca visitaron Benabarre donde una tocinería elaboraba, entre otros embutidos, sobrasada que, como todos sabemos, es el embutido mallorquín por excelencia. No la he probado, tampoco soy experta en sobrasada, lo mio es el fuet y las secallonas.

El caso es que siempre dedican un par de programas a algunos productos de pueblos visitados haciéndoles referencia. Es lo que tiene una emisora tan local, hacen propaganda de lo suyo. No sé, no recuerdo TV3 haciendo eso … Eso si, aquí en Catalunya, tenemos la revista Descubrir y su hermana o hija, no se, Descubrir Cuina. Debe ser por eso que la Corporació no hace programas humildes de gastronomía y geografía de Catalunya. Había un programa de radio que … ui, que me voy por las ramas.

El caso es que hicimos ese arroz con sobrasada y alcachofas.

Que necesitamos?

Arroz, claro, como no.

Sobrasada, va a ser el ingrediente estrella ni escatiméis – aunque sin pasarse que luego embafa – ni os hagáis los rácanos, comprad una sobrasada buena. No olvidéis que la que sobre os la comeréis con pan!

Alcachofas. Las usamos frescas pero todos sabemos que la época de la alcachofa es una y corta, yo creo que quedaría bien con la que venden congelada.

Puerro

Cebolla

Pimiento rojo

Mantequilla

La receta original se hacía con un arroz rojo. Sí, rojo. Como el negro que venden pero rojo. Me pregunto de donde salen esos arroces modernos? Pero el caso es que no encontramos y no teníamos tiempo ni ganas de ir a las tiendas “especiales” a buscar un producto que podíamos sustituir por el arroz de toda la vida. El de grano redondo.

Hervimos el arroz a parte de la forma habitual, lo dejaremos algo caldoso. Lo ideal es que vayamos cociendo el arroz conforme vamos haciendo el sofrito o hacemos el sofrito, reservamos, y cuando el arroz este en su punto lo mezclamos todo.

En una cazuela ancha salteamos las alcachofas cortadas a cuartos. Cada uno a su ritmo con las alcachofas pero nuestro ya amigo Daniel Yranzo les deja el rabito, para el un manjar. Se que hay opiniones encontradas al respecto, vosotros mismos. Cuando están listas añadimos el pimiento, el puerro y la cebolla picaditos finos. Salamos y dejamos pochar todo junto.

Como os he dicho en este tiempo podéis tener el arroz cociendo y cuando veis que todo está listo, recordad que no esté seco, lo juntamos. Removemos bien para que todos los sabores se junten y añadimos una nuez de mantequilla para darle untuosidad.

Cuando lo tenemos casi listo añadimos la sobrasada cortada a trocitos y la hacemos fundir removiendo el arroz para que quede bien mezclado.

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La sobrasada hace el efecto del queso y la mantequilla en un rissotto, su grasa añade untuosidad por lo que os podéis ahorrar la mantequilla si queréis, y da color. Ahí tenéis el arroz rojo. Bueno, es menos rojo que el original de la receta pero estaba muy bueno.

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Y como lo hicimos para acompañar los pies la foto conjunta era de rigor.

 

 

 

Foto: descanso matinal

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Como “alguienes” se quejaron de que este blog tenía pocas fotos y hoy estoy en racha, antes de contaros otra recetilla os dejo con una foto de hace un año más o menos.

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A que dan ganas de echarse a dormir con ella?

Foto: De buena mañana

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Como ayer refrescó algo y hacía días que el perro no veía mundo, o mejor dicho, monte, salimos a caminar.

Mi idea era sencilla, subir hasta la iglesia de Sant Esteve del Coll y volver a casa. Pero una vez llegados allí el aire no era bochornoso y el perro estaba emocionado así que seguimos andando y subimos a la Torrasa.

Antes hice una foto de la vista des de allí. El día no era claro y según prometía por la tarde llovió. Pero con todo es una buena vista. Las casas que se ven en segundo término son las del pueblo de Cardedeu.

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Cocinando: Pies de cerdo crujientes

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Si, os lo prometí, hoy os traigo esta receta que hicimos hace algunos días. La vimos en el que actualmente es nuestro programa de cocina preferido, “La Pera Limonera” presentado por Daniel Yranzo, cocinero, y Javier Segarra. La lástima es que lo hacen en Tele Aragón y para poderlo seguir hemos de verlo en la web de la emisora, a La Carta Aragón Televisión. Funciona como la web de Televisió de Catalunya a La Carta.

En este programa que dura media hora repleta de humor nos enseñan a hacer dos recetas cada día. Hay recetas sencillas, otras más complicadas y bastantes postres pero todas las que hemos probado han sido un éxito. Como la lasaña de chorizo o el arroz con sobrasada.

Un día a la semana emiten otro programa de una hora que se llama “La Repera” y que también seguimos gracias a la web. En este especial semanal los dos presentadores realizan un tour por la geografía y gastronomía aragonesa. Parándose cada semana en una población cuyos habitantes nos muestran la gastronomía local y sus especialidades. Ideal para aprender que, en el fondo, hay muchas recetas que se conocen en todas partes pero que se les dan nombres diferentes. Y otras que, si ignoramos la indiosincracia de cada región no tendrían sentido. Por supuesto el ingrediente que más se repite es la carne de cordero, no en vano Aragón es un lugar donde se cría de los mejores corderos, a mi humilde entender por supuesto.

En esta receta volvemos a encontrarnos la pieza cocinada deshuesada. Se come fácilmente y como dice Daniel Yranzo en el programa si no fuera por su textura gelatinosa casi te olvidas de su humilde origen. Hay gente a la que este tipo de carnes o de piezas del cerdo les da repelús, también hay a quien no le gusta el conejo, claro, pero creo que preparado así se la comerán y se chuparan los dedos. Aunque como en casa a todos nos gustan los pies de cerdo, llamados también manitas, no puedo asegurarlo.

Para prepararlo necesitamos:

Pies de cerdo bien cocidos y deshuesados. Normalmente se calcula un pie por persona.

Una cebolla

Dos puerros

Una zanahoria

Un par de hojas de laurel

Una ramita de romero

Pimienta y clavo de olor

Cereales tipo Kellogg’s molidos

Harina

Huevo

Aceite para freir

Os preguntáis para qué son los cereales si esto no es un postre? Pues para el rebozado. Ahora os lo cuento.

Lo primero es hervir los pies. Bien limpios los ponemos en la olla exprés con una cebolla, un puerro, una zanahoria, un par de hojas de laurel, un par de clavos de olor, una ramita de romero y un poco de pimienta entera. Añadimos agua, cerramos y cocemos. Cuanto tiempo? Bueno, a nosotros nos gustan bien hechos acostumbramos a dejarlos unos 45 minutillos. Pero al gusto de cada uno, si no son muy grandes acostumbran a estar bien a los 40 minutos. También los podéis comprar cocidos, venden unos paquetes de dos pies cada uno que salen bastante bien. Aunque, como a nosotros nos gustan bien hechos acostumbramos a darles unos 15 minutos más en la olla exprés.

Una vez los tenemos hervidos los escurrimos y los dejamos un momentito enfriar, sobre todo porque les tenemos cariño a nuestros dedos y hay que deshuesarlos. Cuando al tocar la carne no nos dejamos la piel podremos proceder a la ardua tarea de quitarles hasta el ultimo huesito. Es cuando te das cuenta de la cantidad de huesos que tienen los puñeteros pies.

Luego lo picamos bien a cuchillo. No lo hagais con la picadora porque va a quedar una especie de chofi chofi no muy apetecible.

Daniel Yranzo en el programa añadía a la carne picada la cebolla, el puerro y la zanahoria con que se habían hervido hechos un puré. Nosotros, fieles a nuestra tradición de variar las recetas lo que hicimos fue coger otra cebolla y otro puerro, picarlo bien fino y sofreirlo un poco aderezado con pimienta, sal y romero en polvo. Esto último al gusto de cada uno, si no queréis no pongáis. Luego ese sofrito lo añadimos a la carne y lo mezclamos bien en un cuenco.

Y ahora viene la parte complicada que no difícil del plato. Se trata de hacer unos rollitos con la masa que hemos preparado en el cuenco. Ponemos una hoja de papel film bien extendida sobre la mesa y disponemos una especie de butifarra de la masa en el centro. Procederemos a enrollarlo como si fuera un maki con cuidado de presionar bien la masa de forma que no quede el film dentro y acabemos comiendonoslo frito. Una vez enrollado lo cogemos por las puntas y le damos vueltas como si fuera un caramelo. Ha de quedar prieto. Buho Gris, previsor él, decidió poner dos cortes de papel film para que no se nos escapara toda la masa al enrollarlo.

Una vez preparados los rollitos los guardamos en la nevera para que cojan cuerpo. Como veis se puede hacer de un día para otro. Al cabo de más o menos una media horita (si es verano más, claro) los sacamos y desenrollamos del papel film. Nos ha de quedar una especie de butifarra algo blandita y pegajosa.

De nuevo nosotros innovamos, Daniel Yranzo cortó los rollitos en rodajitas, como cuando fríes la pelota del caldo que te ha sobrado. Pero nosotros hicimos rollitos más pequeños y los dejamos enteros, uno por cabeza. Eramos cuatro. Cuatro pies, cuatro comensales. Y sobró un rollito, de toda la masa nos salieron cinco rollitos iguales. Misterios de la cocina.

Para rebozar preparamos tres cuencos con harina, huevo batido y unos buenos cereales un poco rotos. No los pusimos enteros ni machacados del todo, los rompimos con la mano. Usamos cereales de marca blanca integrales. No sé, eso de poner cereales enriquecidos con miel en una fritura no lo acabo de ver. Total crujientes lo son igual.

Con cuidado que no se nos desmonte el rollito lo pasamos por harina, lo mojamos bien en el huevo batido y lo pasamos por los cereales. Luego los dispusimos en una bandeja y a la nevera un ratito para que se pegara bien el rebozado.

Se fríen como todos los fritos, en abundante aceite caliente, y se ponen en un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

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Es una foto desafortunada, lo se. En el próximo post de cocina habrá una foto más buena. Porque el próximo? Porque sera el rollito más el acompañamiento de arroz.

A mi me encantaron, pese a su aspecto mejorable.

Cocinando, conejo rebozado con tomillo y parmesano

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Este domingo vinieron a comer unos amigos que conocemos des de hace la friolera de 11 años. Justo cuando empezaban a salir juntos. Este mes de septiembre se casan. Vamos, que nos toca ir de boda. A mi me gustan las bodas pero a Buho Gris … eso es otro tema. Pero hay amigos por los que dejas el mundo a un lado y haces lo que sea. Como ir de boda.

Ya hablaremos de eso cuando toque.

Estuvimos pensando varios menús, nos atraía hacer una receta de pies de cerdo que aprendimos viendo la Pera Limonera. No os la he contado? Fallo mío, recordádmelo porque tengo fotos ya que la hicimos no hace mucho.

Al fin pensé en un menú algo menos caluroso, unos pies de cerdo con su gelatina y todo se potente sabor en plena canícula del mes de agosto no era algo en lo que quería verme metida. Así que propuse a Buho Gris una fideuá de setas y conejo al horno con un fondo de ajedrea.

Al final hicimos un rissotto no muy rissotto y el Conejo al estilo de Essex que Jamie Oliver nos muestra en su serie “Jamie at home”. Aunque nosotros, fieles a nuestra manía de no hacer exactamente las recetas como se nos proponen hicimos algunos cambios.

Como eramos cuatro compramos dos conejos. Los troceamos y emocionados los deshuesamos salvo las patas delanteras ya que la paletilla complica bastante la labor. Tenemos ahora dos esqueletos de conejo en el congelador listos para el día que queramos roer huesitos, se ponen al horno un rato y deliciosos. A quién no le gusta de tanto en tanto roer algo? Quién no se pirra por las puntitas de las alas del pollo bien crujientes? Todo el interior, salvo el hígado, fue para el perro: frititos con el jugo de cocer el conejo y algo de aceite y sal mezclado con su pienso. Supongo que era delicioso, para el paladar de un perro, porque no dejó ni la habitual muestra.

Para preparar la receta para 4 personas, ávidas de comer carne sin grasa, necesitamos:

Dos conejos troceados en pedazos de dos bocados, a poder ser deshuesado.

Hierbas para asar el conejo

Para el rebozado:

Harina

Pan rallado

Tomillo

Queso parmesano rallado

Aceite para freir.

 

Pusimos en nuestra querida bandeja de horno de la madre de Buho Gris, una Le Creuset que es una maravilla, una base de ajedrea. Se puede hacer con ramas de romero, la ajedrea tiene un sabor más suave. Colocamos los pedazos de conejo encima, le ponemos medio dedo de agua, un chorro de aceite y salpimentamos.

Lo dejamos en el horno a unos 180º durante hora y media más o menos. Como cada horno es un mundo para saber si el conejo esta listo la carne se ha de separar del hueso. Si los habéis deshuesado como nosotros os habrá quedado la pata delantera con su hueso, ahí podréis mirar si la carne ya está cocinada.

Una vez preparado el conejo lo dejamos enfriar un poquito, más que nada para evitarnos escaldarnos los dedos.

Ahora el proceso es el habitual en todo rebozado. Primero pasamos por harina, luego huevo batido y por último en una mezcla de pan rallado, queso parmesano rallado y tomillo sin tronquitos. En esta ultima fase aseguraros de que queda bien impregnado.

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Disponemos los trozos en una bandeja y los guardamos en la nevera un ratito, para que el rebozado coja bien.

Con lo que sobró de huevo y mezcla de pan, queso y tomillo hicimos una pastita y luego preparamos unas masitas. En un pueblo de Aragon, Daniel Yranzo nos enseñó en el episodio de los pies de cerdo rebozados (si, recuerdo que lo tengo pendiente) que a estas masitas se las llama monfonflos. Hay otras versiones. De nombre quiero decir.

Una vez hechas, ala, a la nevera con el conejo.

Lo freímos en el último momento, bueno cuando el arroz estaba reposando, para no comerlo ni frío del todo ni demasiado caliente. Ponemos abundante aceite en una cazuela honda, nosotros usamos la olla a presión pequeña, y lo dejamos calentar hasta que está casi humeando. Luego vamos friendo los trozos. Tenemos una nueva cosa, eh … herramienta, en la cocina: una araña. Fabuloso para ir recogiendo las frituras y que buena parte del aceite se una al que queda en la olla y no encharque el papel absorbente.

Tras un rato sudando y friendo los trozos y los monfonflos el arroz ya estaba reposado y lo pusimos todo listo para comer junto con una ensalada de tomate y albahaca del huerto.

Estaba bueno. Os aviso, si queréis hacerlo ponedle poco pan rallado, el mínimo necesario, y mucho tomillo. La verdad, vale que el tomillo tiene un sabor muy sutil pero hombre, algo más de sabor “a campo” se habría agradecido.

 Jamie Oliver lo acompaña con limón, es un obseso del limón (y del aceite de oliva ya que estamos) pero hay que darle la razón. En caliente no hacia falta pero cuando se enfriaron bien descubrimos que el limón reblandece algo la carne. Recordad que el conejo es una carne sin pizca de grasa, buena para dietas aunque aquí va frita, y algo reseca.

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Tuvo más éxito que el arroz aunque estaba delicioso con su profundo sabor a otoño. Pero es que el rissotto de setas es un viejo conocido y esto era novedoso.

Por cierto, antes de hacer una receta de conejo aseguraros que vuestros invitados no tienen uno de mascota. Nosotros nos olvidamos de Tula, lo cual provocó algunas risas y cierta incomodidad por nuestra parte una vez sentados a la mesa. Nada grave.

 

Entrada especial para Nieves, espero que la pruebes. Ya me contarás.